1928, de Buenos Aires a Mar
del Plata en automóvil
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El
Plano del camino Buenos Aires – Mar del Plata de 1928
informaba al automovilista de la época que “La excursión
en automóvil a Mar del Plata, ha dejado de constituir una
aventura...” y da cuenta también, que “puede
realizarse con toda tranquilidad en el término de 10 a 14
horas, sin sufrir interrupciones por la calidad del camino... a
un promedio de 40 kms/h, que es la velocidad mas aconsejable
para viajar en nuestras carreteras...”.
Por
supuesto que no existía la ruta 2 y se debía viajar por varios
caminos vecinales que conectados entre si formaban la ruta a Mar
del Plata. De la ciudad de Buenos Aires se iba hacia La Plata,
para aprovechar los únicos kilómetros que no eran de tierra,
ya que se transitaba hasta las inmediaciones de Florencio
Varela, por caminos empedrados.
Se
salía entonces, de Buenos Aires por el camino afirmado a La
Plata, que no es otro que el actual Camino General Belgrano, o
por la actual Avenida Mitre y se llegaba a la intersección de
ambas, cerca de Florencio Varela, lugar que según el mapa, se
reconocía por que había un almacén y surtidor de nafta.
Florencio Varela se cruzaba por el medio para seguir por la
tierra del actual camino de “la Capilla” hasta interceptar
el de La Plata a Brandsen. Girando
a la derecha, siempre por tierra, se entraba a Brandsen, de aquí,
dice el texto del mapa, “saliendo hacia el sur, el camino
costea casi siempre la vía del Ferrocarril del Sud, lo que evita
inconvenientes de extravío.” Sin embargo en el mapa se ve que
en Gándara, hay que cruzar la vía a la derecha y
alejarse
unos 5 kilómetros en busca del viejo Camino Real de Barracas a
Chascomús y seguir transitando por él, hacia el sur. A pocos
kilómetros de Brandsen, el camino se halla cruzado por el río
Samborombón y aquí había entonces una pasarela para
automóviles construida por el Automóvil Club Argentino “la
que debe pasarse a poca velocidad y con mucha precaución” |
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| Estación
de servicio Brandsen en 1944 |
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Nosotros,
después del desayuno, cargar combustible y arreglar un
par de gomas pinchadas, seguimos viaje a Mar del Plata
en la próxima actualización.
abajo
izquierda: cruce Brandsen que se escribe con S y no con
Z como muestra el plano.
abajo
derecha: llegada y salida en Chascomús a 120
kilómetros de Buenos Aires. |
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Ramaleando
la soledad |
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Un
par de meses atrás acordamos con Alejandro salir a ramalear al
sur de Juárez, la línea clausurada y levantada de Azul a
Dorrego. La oportunidad sería propicia además, para ir a echar
un vistazo a la estación de 16 de julio ubicada entre Olavarría
y Chillar.
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Mapa
de la zona en los partidos de Azul, Benito Juárez y
Gonzáles Cháves, con el detalle de las 3 partes
ampliadas. |
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Salimos
de Juárez a la mañana temprano de generoso desayuno y
tanque lleno, rumbo a Chillar, habiendo convenido
previamente que en esta etapa iríamos primero a 16 de
Julio y desde allí, por caminos rurales a interceptar
la traza del ramal que pasando por Ricardo Gaviña cruza
los partidos de Juárez, Gonzáles Cháves y araña en
La Sortija, el de Tres Arroyos.
El
ramal de Empalme Querandíes a Vela, con sus estaciones
intermedias 16 de Julio, Chillar y Tedín Uriburu fue
abierto al servicio público por el Ferrocarril del Sud,
el 1º de marzo de 1912.
A
Chillar en el partido de Azul llegamos temprano el
viernes de semana santa, no había nadie en la estación
y seguimos viaje por un camino rural entoscado y en
buenas condiciones que tras 23 kilómetros, llega a 16
de Julio, un pequeño y prolijo pueblito, también del
partido de Azul. |
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16
de julio está ubicado en el partido de Azul. La
estación se habilitó junto con el ramal, el 1º de
marzo de 1912 y el pueblo que está a 500 metros se
fundó con un remate de tierras, poco después.
La
guía comercial del FCS dice que el pueblo pertenece al
partido de Azul y la estación al de Benito Juárez. El
pueblo lleva el nombre de la estación y ésta recuerda
al 16 de julio de 1880, fecha en la que se casó Eladio
Otamendi, familiar del Coronel Nicanor Otamendi. Lo que
aquí nadie sabe y nosotros tampoco, es que tienen que
ver, el Coronel con aquel casamiento y la estación. El
pueblo cuenta con unos 150 habitantes.
En
la foto de la izquierda un perro sobre la plataforma de
la estación y un viejo colectivo parecen esperar
desde hace años a los pasajeros de un tren que nunca
mas llegó. |
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Marcelo,el
dueño de la estación de servicio y almacén anexo,
gentilmente nos acompañó hasta la estación distante 500
metros del ejido urbano y que en la actualidad alberga el depósito
de la delegación municipal y a su encargado, quien
lamentablemente en esa oportunidad no estaba presente.
Algunas
fotos, una recorrida por el pueblo y de nuevo en el camino,
donde un análisis de nuestro itinerario puso en evidencia que
no encontraríamos donde proveernos de víveres por lo menos
hasta llegar a Berra, eso nos hizo volver a Chillar y desde
allí, ahora si provistos de agua y algunas golosinas, salir
bordeando la traza del ramal, rumbo a Ricardo Gaviña a
dieciocho kilómetros por un camino vecinal.
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La estación Chillar, habilitada el 1º de
marzo de 1912 dio lugar a la fundación de un pueblo que lleva
su nombre y recuerda a una antigua estancia del lugar. La chilla
era en la lengua de los indios Pampas, la montura o silla para
cabalgar y chillar parece ser el acto de ensillar los caballos
de refresco por parte de los malones que se retiraban hacia el
oeste. |
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A
partir de aquí la soledad fue una constante, kilómetro tras
kilómetro solo vacas y pájaros indiferentes a nuestro paso y
por momentos los restos del terraplén hasta llegar a la
estación en cuyo cuadro vive, casi siempre, alguien que
habita una de las casas auxiliares arrendada al ONABE,
organismo estatal encargado de velar por los bienes que fueron
del ferrocarril y cuyos funcionarios hace ya años que no
pasan por allí. |
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Ricardo
Gaviña se habilitó al servicio junto con todo el ramal
desde Chillar hasta Empalme Dorrego, el 15 de junio de
1929. Su nombre recuerda al primer poblador de la zona.
Uno de los nomencladores de la estación está desarmado y
tirado a un costado del andén y curiosamente, el nombre
está pintado, no en relieve como en las otras estaciones
del ramal.
(Esto se
debe a que la estación se llamó López Camelo hasta el 30 de
enero de 1940, fecha en que se cambió por el nombre actual y
sin duda, se borraron los carteles originales para pintarles
encima el nuevo nombre.
N del A
-16/07/09). |
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El
único habitante de Ricardo Gaviña que vimos y con una barba
parecida a la de José Larralde, no puso ningún reparo en que
saltemos el alambrado para recorrer el edificio de la estación.
No hay nadie, dijo. Había uno viviendo allí pero ya no está y
el edificio cada vez está mas destruido.
A
lo largo de la traza del ramal, nadie sabe a ciencia cierta cuando
se levantaron las vías. Es que nadie vive por allí hace mas de
seis o siete años y cuando llegaron, la vía ya no estaba.
Eso
si, el ramal se clausuró para todo tráfico en 1977, pero las vías
estuvieron algunos años mas.
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arriba:
estación Coronel Rodolfo Bunge.
Hay una pequeña
población en Coronel R. Bunge que se encuentra a la vera
de la ruta 86 entre Juárez y Laprida. Su nombre es un
homenaje al militar veterano de la guerra del Paraguay,
expedicionario al desierto, Diputado y Senador de la
Provincia de Buenos Aires con campos en la región. |
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Diecisiete
kilómetros adelante un monte viejo delata la presencia de la
estación Coronel Bunge, aquí hay algunas casas y hasta un acceso
asfaltado de dos kilómetros desde la ruta 86, que transita entre
Juárez y Laprida. Dos familias viven en el edificio de la estación
y una, conocidos de Alejandro a quienes él les dejó unas fotos
prometidas en ramaleada anterior;
tras los saludos, agradecimientos y nuevas fotos del
edificio, seguimos viaje, cruzando la 86, rumbo a Mariano Roldán.
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Un
camino recto de veintiún kilómetros y nadie a la vista,
la soledad vuelve a salirnos al paso en el cuadro de la
estación. Saltamos una tranquera vieja y alcanzamos
caminando el andén que hoy solo sirve para guardar máquinas
agrícolas.
abajo:
estación Mariano Roldán cuyo nombre recuerda al fundador
del partido de Benito Juárez. En las inmediaciones estaba
la estancia Sol Argentino, primera población del partido. |
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Estación
Juan E. Barra, punta de rieles del ramal proveniente de Barrow
habilitado el 1º de diciembre de 1912. Aquí existe un pueblo, su
nombre recuerda a Juan Eulogio Barra dueño de los campos donde en
1909 se fundó el pueblo que hoy tiene 250 habitantes. Las vías
desde Tres Arroyos aún están pero no corren trenes desde 1977.
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Lugo
sin nadie a la vista a quien preguntar por el pasado o
explicar nuestra presencia, seguimos viaje por intrincados
y solitarios caminos vecinales hasta Juan E. Barra,
antigua punta de rieles de otro ramal anterior donde
existe un pueblito perteneciente al partido de Adolfo
Gonzales Cháves en el que a las dos de la tarde como era
previsible, estaban todos los negocios cerrados.
De
allí a De la Garma, estación anterior a Juan E. Barra en
el ramal que sale de Barrow hay por camino de tierra 16
kilómetros y allí nos dirigimos en busca de la estación
y algo para comer, sin embargo aunque encontramos un
hermoso y prolijo pueblo con sus calles asfaltadas y casas
modernas, no vimos en él un bar abierto donde cumplir el
objetivo gastronómico, así que decidimos buscar la
salida hacia el sur e ir tras la siguiente estación de la
vía que iba a Dorrego. |
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Estación De la Garma, su
nombre recuerda a Antonio de la Garma quien donó las tierras para
el paso del ferrocarril y construcción de la estación. Allí
existe un prolijo pueblo con todas sus calles asfaltadas en la que
hoy viven 1800 habitantes y que reconoce como fecha de fundación
la de la habilitación del ramal.
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A Pedro P. Lassalle
llegamos con la amenaza de una tormenta que venía por el
noroeste, en el trayecto vimos mucho ganado, algunas lagunas e
infinidad de pájaros, alguien se cruzó con nosotros en una vieja
F100 destartalada y ni un solo cartel indicador, para colmo el
camino va lejos del terraplén que contuvo la vía, pero por
suerte protegido por un monte de viejos eucaliptus, encontramos el
edificio buscado. Aquí si, en una de las casas auxiliares de la
estación una señora que la habita junto a una jauría de perros,
nos atendió muy amablemente y no mostró reparo en que tomemos
fotos y recorramos las instalaciones, pero de lo que allí sucedió
cuando estaba la vía y pasaban trenes lamentablemente no tenía
la menor idea.
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Pedro P.
Lassalle, su nombre es un homenaje al propietario del almacén de ramos
generales y boliche de campo La Sortija, que funcionó en la zona
en las décadas de 1870 y 1880.
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La
plataforma parece haberse convertido en un secadero de Bosta, Leña
de vaca que le dicen, muy útil para paliar los rigores del
invierno pero complicado para caminar sobre ella.
La
tormenta se hacía cada vez mas amenazadora y después de
limpiarnos la bosta de los zapatos, salimos nuevamente en busca,
esta vez de la estación La Sortija.
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Estación
La Sortija, en el partido de Tres Arroyos. Su nombre recuerda el
boliche de Pedro Próspero Lassalle.
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Llegamos
tras 25 kilómetros de camino. En un cruce nos perdimos y un
providencial gaucho a caballo al advertir nuestra incertidumbre se
acercó al alambrado para explicarnos el camino correcto y
tranquilizarnos con relación a la tormenta. No va a llover, dijo
y la verdad le creo mas a él que al Servicio Meteorológico
Nacional.
En
La Sortija está el edificio que fuera la estación, una escuela
rural y nada mas, ni siquiera el histórico almacén que fundara
en ese lugar don Pedro P. Lassalle y que le diera el nombre a la
estación, no hay nada, solo la soledad que con breves
interrupciones es una constante en aquellos parajes y en cualquier
otro de la provincia de Buenos Aires donde hubo una estación y
por donde hoy los trenes ya no corren mas.
Para
seguir el ramal hay que cruzar el arroyo Quequén
Salado dando un largo
rodeo hasta la ruta asfaltada de Tres Arroyos a Coronel Pringles y
luego retroceder en busca del empalme a Indio Rico, decidimos
dejarlo para otra ramaleada y volver a De la Garma en busca del
asfalto que nos llevaría a Gonzales Cháves, a un buen café y un
sandwich de lo que fuera.
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Claudio
Molina, su nombre es el del donante de las tierras donde en 1912
se habilitó la estación.
El edificio está habitado.
foto: Alejandro Braulke
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Sin
embargo, saliendo de De la Garma nos llamó la atención un
cartelito con una flecha apuntando a la derecha que decía: a
Claudio Molina 14 kmts., no lo pensamos dos veces y volvimos a
bajar a la tierra en busca de la otra estación del ramal Barrow-Juan
E. Barra.
Allí
vive un productor agropecuario con su familia y hay alguna otra
casa frente al cuadro de la estación, tomamos un par de fotos y
tratando de acortar camino hacia Cháves, volvimos a perdernos en
un camino imposible y consultando mapas trazados por quienes nunca
estuvieron allí. Alguien que venía en sentido contrario con su
camioneta nos orientó y encontramos finalmente la ruta 3 que nos
llevó hasta la confitería del hotel de Juárez, punto de partida
de esta ramaleada y donde nos esperaba un buen café y un par de
sandwiches de no se que cosa pero muy ricos.
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