RUMBO AL SUD

TRENES GENERALES

Del Ferrocarril Sud al Nacional General Roca

(tercera parte)

 

En la década del 70 parecía que el ferrocarril volvía por sus fueros, pero fue solo un espejismo, nuevos coches metálicos, ahora fabricados en el país por Materfer y nuevas locomotoras diesel General Motors permitieron al ferrocarril diagramar trenes expresos en los que volvía a ser un placer viajar, aunque rieles, sistema de señalamiento y equipamiento de control de trenes obsoletos limitaban sus velocidades, quienes no tenían apuro podían seguir disfrutando de un cómodo viaje en tren. Para los destinos no turísticos o turísticos en temporada, los coches motores Fiat, también de fabricación nacional ofrecían una opción mas que valedera.

 

ÚLTIMOS GENERALES DE FERROCARRILES ARGENTINOS

En la curva de Turdera rumbo a Zapala.

El Marplatense en estación Mar del Plata.

Viniendo de Mar del Plata.

A Bahía, coches y GT con la decoración "Panuncio".


Pero el déficit seguía creciendo. Se eliminaron las locomotoras a vapor y  mas tarde las locomotoras diesel que por su antigüedad y falta de presupuesto ya no valía la pena recuperar, entre ellas las Baldwin, Cockerill y Alsthom, por ello se debió seguir suprimiendo trenes, ahora sobre vía principal, mientras la oferta automotriz continuaba creciendo al amparo de erróneas y muchas veces sospechadas políticas de transporte que favorecían al medio privado en detrimento del estatal.

La solución pareció llegar en los años 90, el concesionamiento de la red a empresas de carga que explotarían en forma fraccionada la red general, abandonando los ramales considerados improductivos y el servicio de pasajeros a otras que prometían grandes inversiones y mejoras considerables en el servicio de trenes locales nos devolverían el ferrocarril, mas aún construirían el sistema de transporte de La Argentina del primer mundo a la que nos decía llevar el gobierno de turno, pero paralelamente los trenes interurbanos o generales expresos serían erradicados de la faz de esta tierra, la misma que se pobló justamente gracias a aquellos trenes que para el razonamiento de estos funcionarios de turno y lógicamente de los empresarios del transporte automotor, ya no tenían razón de existir.  

 

Con el signo de la UEPFP, en Miramar y pasando por Gándara. 

 

La Provincia de Buenos Aires se hizo cargo entonces, a través de la Unidad Ejecutora del Programa Ferroviario Provincial, de la corrida de trenes de pasajeros en la vía a Mar del Plata, a Pinamar, a Tandil, a Necochea, a Bahía Blanca y algún otro destino, con material rodante remanente de Ferrocarriles Argentinos, empresa que dejó de existir cuando los concesionarios se hicieron cargo de sus respectivos servicios. Luego SEFEPA, la empresa provincial de Río Negro  asumió la responsabilidad en su territorio de hacer circular trenes de pasajeros que llegaban incluso hasta Plaza Constitución, adquiriendo para ello material rodante español de segunda mano que a poco de andar demostró no ser apto para circular por estas vías y debió ser desechado.

Ambos emprendimientos ferroviarios tuvieron mas intencionalidad política que de servicio y todos sabemos lo que política y políticos hicieron de este país, en este caso viajar dignamente en tren se convirtió para los argentinos en una nueva frustración.

A partir del 26 de agosto de 1993 volvieron esos trenes que con itinerarios ambiciosos y una gran dosis de precariedad en sus posibilidades de cumplir horarios debido a la circunstancia de tener que circular por vías prestadas, se fueron borrando de la memoria de sus posibles pasajeros y fueron menguando su existencia al compás del deterioro de sus vehículos, al punto que hoy solo unos pocos insisten todavía en transitar aquellas vías generalmente en horarios nocturnos, casi furtivamente, para amanecer en alguna ciudad importante, entrando como por la puerta de servicio y como salidos de la oscuridad de una pesadilla.

Lamentablemente hoy poca gente repara en ellos y francamente ya no vale mas la pena abordar esos trenes.

                                   Marcelo Arcas

Tren de SEFEPA en su primer viaje a la Patagonia.