RUMBO AL SUD
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continuación
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| FERROCARRILES
DE TROCHA ANGOSTA:
Veintiún
años después de perder sus ferrocarriles la Provincia de Buenos Aires
inauguraba el 21 de abril de 1910, la primera sección de un nuevo
ferrocarril a partir del Puerto de La Plata. El Ferrocarril Provincial de
La Plata al Meridiano Quinto inició así sus servicios hasta el río
Samborombom, cerca de Coronel Brandsen y al poco tiempo inauguró su línea
principal hasta Mira Pampa, con ramales a Azul, Olavarría
y Pehuajó. La Compañía General Buenos Aires construyó una red de
trocha angosta entre Buenos Aires y Rosario con ramales desde Villars a
Patricio y desde ésta a General Villegas y Victorino de la Plaza y desde
González Catan al Puerto de La Plata pasando por Canning, Numancia,
Buchanan y Esquina Negra, este último ramal habilitado el 8 de febrero de
1911.
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Las
vías de la ex CGBA desde el Puerto de La Plata hasta el cruce a nivel con
el ex PBA, al oeste de Esquina Negra y cerca de Etcheverry se quitaron en
los años cincuenta, allí se construyó un empalme por donde los trenes
desde González Catan llegaban a La Plata sobre vías del Provincial. Este
fue el último tráfico de trocha angosta en la zona, ya que desde
Etcheverry a Mira Pampa, Azul y Olavarría, se clausuró definitivamente
el 29 de septiembre de 1968 y desde La Plata a Avellaneda, con tráfico de
pasajeros estuvo en servicio hasta el 5 de julio de 1977 y algún esporádico
tren de cargas circuló un tiempo mas hasta que un camión se llevó por
delante un puente cerca de Gobernador Monteverde decretando la muerte del
ramal.
La
trocha angosta en la Provincia de Buenos Aires tiene un destino extraño,
sus ramales en general, no se levantan, sencillamente se abandonan,
primero van desapareciendo los durmientes y luego la tosca de sus
terraplenes, dejando espacios donde al poco tiempo, en zonas pobladas,
florecen villas miserias o se abren calles nuevas y así sin acta de
defunción, sin una fecha para cerrar la historia los ramales de trocha
angosta sencillamente dejan de existir. Las estaciones se convirtieron en
casas, chacras, quintas, o dependencias municipales, a veces con tramos de
vía que merced a la vigilancia de sus moradores no pudieron ser
depredados, pero los puentes están casi todos; sobre la trocha ancha aun
se los puede ver, allí donde la angosta saltaba sobre ellos, sin los
terraplenes, sobre sus estribos de ladrillos, aun están como tristes
monumentos a la desidia y el abandono. |
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