En
el año 1922, el Consejo Deliberante dicta la Ordenanza
del 29 de diciembre,
donde renueva o amplía la concesión para la explotación de la línea
de tranvías de pasajeros y cargas, a la sazón propiedad del F.C.B.B.N.O.
y F.C.S. ( el Sud poseía
el 50%), en servicio público dentro de la planta urbana y del
ramal que pasando por Villa Mitre llegaba a Villa Harding Green.
La
concesión fue otorgada por otros veinte años.
Por
el recorrido dentro de la planta urbana se establecía una tarifa
por pasajero de 12 centavos moneda nacional como máximo, y para
el recorrido entre la estación BBNO, Villa Mitre y Villa H. Green
las concesionarias establecerían boletos de combinación, por los
cuales podrían cobrar hasta 15 centavos.
Esta
tarifa entró en vigencia a partir del 20 de marzo de 1923, en
consecuencia los boletos ordinarios para viajes en la planta
urbana y hasta las villas Mitre y Harding Green costaban 12
centavos y los de combinación entre las líneas urbanas y las de
Villa Mitre y Villa Harding Green y viceversa, costaban 15
centavos.
El
Consejo se reservaba el derecho de revisar las tarifas, para
modificarlas, si el producto líquido anual de la empresa
alcanzaba el 6,80% del capital reconocido.
Estaban
eximidos de la tarifa los concejales, los inspectores municipales
que indicara el D.E. y además, pero ocupando las plataformas de
los coches, y hasta cuatro en cada uno, los agentes de policía,
carteros, mensajeros del telégrafo de la Nación y de la
Provincia, siempre que viajaran de uniforme y en cumplimiento de
sus tareas.
Se
establecía, tambien, que el concesionario debía realizar una
reparación general de vías, columnas, cables del ramal
tranviario, a efectos de brindar la máxima seguridad al público.
Los trabajos de cambio del cable del troley comenzaron a fines de
1923.
Además,
tenían la obligación, en el plazo de un año de llevar las vías
hasta la estación Bahía Blanca del F.C.R.P.B.
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Tranvía
eléctrico en la Avenida Colón, llegando a la plaza. |
Con
la construcción de la estación terminal del FCRPB,
en Bahía Blanca, inaugurada el 02 de marzo de 1922, la empresa de
tranvías, Tramway Bahía Blanca, estaba obligada, por la
ordenanza de concesión, a efectuar una prolongación de las vías
del tranvía, para comunicar a la nueva estación de ferrocarril,
con el resto de la red.
Como
el plazo de construcción, del nuevo rumbo, según ordenanza, había
vencido, sin que la empresa diera comienzo
a las obras, el Comisionado Municipal, dr. Enrique González,
le pide a la misma el cumplimiento del contrato, por nota enviada
a la empresa en abril 23 de 1924.
En
principio, la empresa, en contestación, solicita una prórroga de
un año (mediante nota firmada por W.B.Harding Green y Arturo H.
Coleman, de mayo 26 de 1924), manifestando que, debido a que aún
no se había efectuado el traspaso del FCBBNO al FCS, necesitaban
de más tiempo para disponer los arreglos financieros, que serían
necesarios hacer, antes de iniciar la construcción del nuevo
ramal. Esto en realidad era una excusa con poco fundamento, dado
que el FCS, ya era dueño del
50% de la compañía de tranvías.
Mediante
nota, del 01 de junio de 1924, el Comisionado Municipal, hace
saber, a los representantes de la empresa de tranvías, la
imposibilidad de acordar una prórroga, por tratarse del
cumplimiento de una ordenanza, sancionada por el Consejo
Deliberante, y del contrato respectivo, cuyo plazo hacía varios
meses que había
vencido.
Ante
esa comunicación, los responsables de la empresa, en nota del 18
de julio de 1924, hacen saber al Comisionado Municipal que
cumpliendo lo dispuesto en el artículo 12º (de la ordenanza de
concesión) le envían plano, del recorrido de la proyectada línea,
para su aprobación.
Este
nuevo rumbo partía de las vías tranviarias existentes en calle
Falucho, en Villa Mitre, frente al almacén de La Campana, seguía
por una calle sin nombre, entre las de XX de septiembre y Brown,
hasta llegar a la calle
Aníbal, (hoy R. de Escalada) y continuando por ésta, hasta la
calle Brown, frente a la estación mencionada.
Si
bien la Municipalidad había propuesto
otro recorrido, más directo, por calle Brown, este fue
desestimado, dado que, la empresa aducía una serie de
inconvenientes, entre otros: el elevado costo del cruce de las
tres vías del FCS, en
calle Brown, con cruzadas especiales, de acero al manganeso, que
sería necesario fabricarlas en el exterior; además de la
instalación de barreras automáticas que tendrían que ser
conectadas con las señales de los trenes y manejadas desde
una garita, lo que provocaría la probable oposición del FCS,
ya que, a tiro de piedra, en calle Falucho, se encontraba el cruce
de vías del tranvía, con las del FCS.
Lo
mencionado traería aparejado una demora de las obras, dado que,
se necesitaría la aprobación de la Dirección
General de Ferrocarriles y, además, obtener los materiales
necesarios, en el exterior.
Otro
de los inconvenientes manifestados por la empresa era el costo de
construcción de la vía en una calle adoquinada (como lo era
Brown), que demandaría el levantamiento y reposición de
adoquines de unos 2000 m2.
El
recorrido, propuesto por la empresa, se efectuaba por calles que
carecían de afirmado. También se manifestaba que, aquél,
atravesaba un área densamente poblada, que beneficiaría a la
población, y no así el trayecto por Brown, donde había solo
terrenos baldíos.
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| Tranvía a
Villa Harding Green. |
Unidad
alquilada por la Unión Cívica Radical. |
Por
esas atendibles razones, esgrimidas por la empresa, y para evitar
demoras, por dificultades de orden constructivo, se aprobó el itinerario
mencionado al principio.
Esta
línea, o rumbo, recibió
el Nº 7, luz blanca, para su identificación nocturna, y era muy
utilizada por el público, en la temporada de verano, para llegar
a la estación, dado que desde allí, se corrían trenes hasta
Arroyo Pareja, en la ciudad de Punta Alta, donde el FCRPB había habilitado un Balneario, junto al puerto del mismo
nombre (conocido también como puerto Pagnard, concesionario
inicial del mismo).
La
inauguración oficial de la línea se llevó a
cabo
el 31 de diciembre de 1924,
corriendo la empresa un coche especial que salió de la Plaza
Rivadavia, esquina de calles Alsina y Chiclana, a las 19,00 hs.,
conduciendo autoridades
municipales, miembros de la banca y del
periodismo, que habían sido invitados por el gerente de la
empresa de tranvías.
En
el coche iban: el Comisionado Municipal, dr. Enrique González, su
secretario sr. Luis Larribité, pro-secretario sr. Pedro Volpi, el
jefe del Regimiento 5º de Infantería, Tte. Coronel Alvaro
Alsogaray, el gerente del Banco de la Provincia, sr. Jaime
Irazaqui, el director del hospital Municipal, dr. Francisco M.
Perlender, el ing, Francisco Marseillán, director de obras públicas
de la comuna local; Víctor Morera Sobré, Vicente Sansoni,
Alfredo F. Cittero, Prudencio R. Cornejo, Juan B. Ragui, Juan
Avanza, el director de LNP, Enrique Julio, Manuel Pérez Chavez y
otros representantes de la prensa local.
Durante
su recorrido, el tranvía, fue saludado con satisfacción por el
vecindario.
El
coche se detuvo sobre el puente del arroyo Napostá, que daba a la
plazoleta de la estación, donde los pasajeros descendieron,
algunos de ellos fueron a recorrer la calle Aníbal
(después R. de Escalada), recientemente reparada.
Más
tarde, el tranvía, regresaba al centro de la ciudad, quedando de
esta forma inaugurada la línea, en forma oficial.
Si
bien, la nueva línea, se libraría al servicio público el 01 de
enero de 1925, en la noche del día 31 de diciembre, ya se
realizaron viajes, correspondiendo
a un pedido de numerosas familias bahienses que deseaban utilizar
dicho transporte, a efectos de llegar a la estación del FCRPB,
para abordar el tren especial hacia el balneario de Arroyo Pareja,
lugar donde se celebraría una fiesta (como ya era costumbre), por
la entrada del año nuevo, y al que concurrirían numerosas
familias de ésta ciudad.
Con
respecto al tema de las tarifas que se fijaron para los boletos,
en la nueva concesión, la empresa de ninguna forma estaba
conforme, y así se lo hizo saber al Intendente J. Moore, en una nota fechada en febrero 08 de 1923 en la que
manifestaba las enormes pérdidas que sufrían debido a la escasez
del tráfico y al aumento de los gastos de explotación, decían
además " Las empresas recurrentes han demostrado que el negocio de los
tranvías es ruinoso y que es indispensable, no obstante, para la
vida de esta importante ciudad, la que hubiera sufrido perjuicios
incalculables con la suspensión de tal servicio.
Basta
decir que, con la información más insospechable, se ha
comprobado que las empresas tienen una pérdida que oscila
alrededor de 500 $ diarios, a pesar de trabajar con la más
estrecha economía y sin atender en forma adecuada el
mantenimiento y conservación de las vías, instalaciones y tren
rodante, para que el HCD inspirado en móviles de la más
atendible justicia hubiera acordado la concesión en una forma más
ecuánime y justiciera.
Las
empresas al no tener éxito en sus atendibles gestiones y cansadas
de soportar pérdidas considerables, hubieran deseado, consultando
sus conveniencias, suprimir el servicio público que explotan, si
razones muy superiores no gravitaran en el espíritu de las
mismas.
Estan
ellas vinculadas al progreso incesante de Bahía Blanca, han
ligado su nombre a obras de aliento y de adelanto y tienen otras
importantes actividades a las cuales han ligado sus capitales,
circunstancias todas que influyen para que los recurrentes tengan
tanto interés como los mismos poderes del estado en el
desenvolvimiento permanente y constante de esta ciudad y de su
zona, aún a costa de cualquier sacrificio presente.
Han
meditado respecto a la impresión que en el extranjero y dentro
del país causaría la supresión de estos servicios y los
perjuicios que le ocasionaría al crédito y arraigo de capitales
que tanto necesita y reclama una zona que está en permanente
evolución y transformación.
Hay más, centenares de
empleados y obreros hubieran quedado privados de sus sueldos y
salarios después de muchos años de dignificante labor, sin tener
donde acudir y sin condiciones para abordar otro género de
trabajos.Son estos factores de orden social y humanidad que los
gobiernos, empresas y patrones deben tener
muy presente antes de echar llave a sus industrias o comercios."
Según
las cuentas de la empresa, el tranvía eléctrico siempre trabajó
a pérdida.
Como
quiera que fuere, la Ordenanza de Concesión es aceptada por las
empresas del FCBAP y FCS y promulgada por el D.E. con fecha 24 de
febrero de 1923.
El
01 de noviembre de 1924 el FCS se hace cargo del
FCBAP (sección BBNO), y de las
empresas subsidiarias de éste,
por lo que pasa a controlar el 100 % de los tranvías.
Al
ser el FCS único propietario de Tramways Bahía Blanca, se especulaba con que éste efectuaría
ampliaciones de las líneas, decía LNP del día viernes 19 de
junio de 1925:
“Estamos
en condiciones de informar a nuestros lectores que en breve será
un hecho la ampliación de los servicios tranviarios locales
mediante la prolongación de la red de modo que responda a las
necesidades de la ciudad, y cuya prolongación abarcará las líneas
al Matadero (Municipal), a la Cárcel (Villa Floresta) y al
Cementerio, y como consecuencia de este recorrido, al Parque (de
Mayo) y al Hospital (Municipal).
Como
es sabido el tranvía hasta ahora, tal vez por defecto del
trazado, no ha respondido a las necesidades de la ciudad, dando
continuamente pérdidas para la empresa explotadora.
Por
estas circunstancias ha sido imposible, hasta este momento,
conseguir nuevos capitales para la prolongación de las líneas,
pero una vez en manos del FCS, la administración de estos
servicios, la diligente actitud del Superintendente de Tráfico
sr, Arturo H. Coleman, secundando los propósitos del gerente
general del Sud Mr. Eddy, han llevado al conocimiento del
directorio en Londres que la única manera de mejorar el negocio
tranviario local, era la ampliación de la red y al efecto se haría
indispensable el aumento de capital.
Parece
ser que las gestiones iniciadas han dado rápido y satisfactorio
resultado, esperándose en breve dejar arreglados los preliminares
del asunto de forma que las obras se puedan inaugurar dentro del
próximo año.”
Estas
obras de ampliación de la red tranviaria nunca se llevaron a cabo
y posiblemente, de haber sido realizadas, otro hubiera sido el
destino del tranvía Bahiense.
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Por Chiclana
esquina Donado. |
La
empresa utilizaba para el movimiento de pasajeros 11 coches ,
aumentando la cantidad a 12 los días feriados, aproximadamente el
60 % del total de los mismos (19). La nómina de empleados
oscilaba de 82 a 88 personas.
Esta
concesión es transferida, por el FCS,
con autorización del HCD, con fecha 24 de octubre de 1927,
y promulgada por el Intendente Municipal, R. Ayala Torales, el 29 de octubre de 1927, a la Sociedad Anónima
Empresas Eléctricas de Bahía Blanca, que toma a su cargo los
tranvías y la compañía de gas, al efectuar
la compra de la Compañía de Luz y Fuerza, a la empresa del FCS.
5.-
El fin del tranvía eléctrico
En
julio 23 de 1937, el Intendente Municipal, Martín
Dithurbide, eleva un proyecto de ordenanza al C.D. En el que
manifiesta la necesidad de una serie de obras a efectuar en la Av.
Colón, línea troncal del tranvía, que con sus vías
imposibilitaba las mejoras a realizar en dicha arteria y " considerando la ineficiencia de ese servicio por la poca utilidad
pública que presta –muy inferior a las molestias que ocasiona
al tráfico-, es oportuno considerar la posibilidad
del cese total del mismo". Abunda, además, en que la
empresa ya en el año 1935 había solicitado suspender el servicio
en forma absoluta, levantando los rieles y cables, cosa que no se
le autorizó dado que, si bien en la planta urbana hubiera sido
sustituído "ventajosamente"
por los ómnibus, no ocurría lo mismo con el servicio a Villa
H. Green. Argumentaba que a la fecha dicho inconveniente no existía
ya que era factible la ampliación de una línea de colectivos
para llegar a dicho lugar y que también los ómnibus que
viajaban a Dorrego podían atender ese servicio. Tenía la
convicción de que "el
tránsito de tranvías debe ser radiado definitivamente de las
calles de la ciudad, por necesidad pública de un servicio más rápido
y cómodo y por exigencia de mayor expansión del mismo tráfico", decía también "
es llegada la oportunidad de así resolverlo, no dejando su solución
para cuando ello se convierta en una necesidad angustiosa y pueda,
por razones de interés, convenir a la Empresa concesionaria
continuar la explotación del servicio, en cuyo caso resultaría
un tanto difícil obtener la solución que hoy se brinda". Otro
tema de preocupación
del intendente eran los cables del tranvía "que
constituyen un permanente peligro y sobre todo un adefesio que
atenta contra la estética
edilicia de una ciudad que, como la nuestra, tiende, en constante
evolución, a convertirse en el más alto exponente de lo que debe
ser una ciudad moderna."
El
24 de octubre de 1938, el H.C.D. sanciona una ordenanza en la cual
autoriza al D.E. a convenir con las Empresas Eléctricas de Bahía
Blanca la cancelación de la concesión acordada para la explotación
del servicio público tranviario. Tambien acordaba un plazo de 8 años
para el levantamiento de las vías, postes etc.
La
Nueva Provincia, en un artículo del miércoles 26 de octubre de
1938, expresaba " El
Consejo Deliberante de la ciudad ha sancionado por mayoría la
ordenanza cancelando el servicio de tranvías que las empresas eléctricas
prestan en la ciudad sin que ese servicio realmente preste una
función de importancia para la mayoría del vecindario que
actualmente cuenta con los medios de locomoción adecuados para el
traslado a las distintas barriadas de la población". Y agregaba más adelante "
La ordenanza sancionada consideramos que ha sido una solución
adecuada que no hiere mayores intereses, aunque como es lógico en
toda solución de esta índole han de existir algunos elementos
que se sientan más o menos afectados".
Las
obras que proponía el intendente Dithurbide, para la Avda. Colón,
de ramblas centrales y cambio del pavimento granítico no se
llevaron a cabo y la Avda. recién fue asfaltada después del año
1960.
Como
sea, el tranvía a vapor
con su sistema lento y poco ágil, marcó el punto de partida del transporte
público urbano en la ciudad, y fue su continuador el tranvía eléctrico, quien por espacio de casi veintiocho años
ofreció ese servicio que fue desplazado, poco a poco, por el ómnibus,
que para 1928 ya actuaba en forma incipiente por las calles de Bahía.
El 11 de diciembre de 1938
tuvo lugar el último servicio de los tranvías eléctricos. En el
año 1939 se inició el levantamiento de las instalaciones
tranviarias, vías y líneas aéreas, y en el año 1943 se
terminaron de retirar las vías que todavía quedaban en las
calles asfaltadas.
Aún
hoy,
aparecen durmientes, cuando se hace alguna obra de
repavimentación en las arterias que fueron servidas por el tranvía.
La
historia de los tranvías eléctricos no termina acá, el sábado
19 de septiembre de 1942, los 19 coches del tranvía eléctrico,
formando un tren, remolcado por una máquina a vapor, que había
sido autorizado por la Dirección de Ferrocarriles, parte de Bahía
Blanca con destino a Buenos Aires, a la estación Casa
Amarilla, donde llega el miércoles 23 de septiembre, dado que
el transporte se efectuó durante el día. Había salido del
Mercado Victoria circulando por vía Saavedra, Lamadrid, Alvear,
Empalme Lobos, Temperley, kilo 5 hasta llegar a Casa Amarilla.
Para realizar este transporte, de los tranvías corriendo sobre su
propio rodado, fue tan solo necesario retirar a los tranvías los
salvavidas y los frenos eléctricos colocándoles paragolpes y
acoples especiales, siendo vigilada su marcha por técnicos del
ferrocarril. Los tranvías fueron consignados por Empresas Eléctricas
de Bahía Blanca a la Corporación Transportes de la ciudad de Buenos Aires.
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El
tren a Casa Amarilla con los tranvías eléctricos de
Bahía Blanca. |
6.-La
otra concesión tranviaria
El
tranvía al balneario Bahía Blanca
Fue
otorgada a Pedro Sommaruga,
concesionario tambien del Balneario
Bahía Blanca ( más conocido como Maldonado), según
ordenenza del 15 de
diciembre de 1922, por 10 años, una línea de tranvía económico,
dentro del siguiente radio: al nordeste vías del B.A.P., al
sudeste calle Rondeau y su prolongación, al nordoeste calle Juan
Molina y su prolongación y al sudoeste el límite del ejido.
El
recorrido se haría desde la calle Rondeau y vías del F.C. hasta
el Balneario establecido en la chacra 273, partiendo desde la
citada calle hasta llegar a la de Malvinas Nº 150 ( estación ),
donde se instalaría un apeadero y un kiosco para la venta de
pasajes, seguiría por esta última calle hasta la de Juan Molina
hasta llegar al deslinde de las chacras 80 y 72 donde seguía
hasta el esquinero de estas chacras hasta una calle sin nombre,
entre Juan Molina y Holdich, siguiendo rumbo al sudoeste por la
misma cruzando las vías del F.C.S. (vía Neuquén) y siguiendo
por el costado noroeste de las chacras 383 y 126 hasta la del
Balneario.
La
línea tendría una trocha de 600 mm. y la vía se construiría
con rieles de acero de 10 kgs. por metro, de 70 mm. de altura y
una resistencia de 3205 kgs., apoyados sobre durmientes de acero,
y el tren rodante movido mediante un equipo moto-tractor a nafta
de 20 a 22 H.P., los coches serían de 3000 ks. de peso, tipo
jardinera (abiertos), con dos plataformas y capacidad para 28
pasajeros sentados, acoplándose tantos coches como fuera
necesario para el servicio, hasta un máximo de seis. El material
adquirido consistió en 2 locomotoras y 6 coches.
Se
autorizaba al concesionario a cobrar la siguiente tarifa, 5
centavos moneda nacional desde calle Rondeau hasta Río Colorado y
viceversa. 20 centavos desde la calle Río Colorado hasta el
Balneario y viceversa, 25 centavos desde la calle Rondeau hasta el
Balneario y viceversa. Cuando el boleto era de ida y vuelta, desde
Rondeau al Balneario, el costo era de 40 centavos. Se liberaba al
concesionario de todo impuesto municipal durante el término de la
concesión y en consideración a esto se comprometía a pagar
anualmente un 10 % de las utilidades líquidas, a la
Municipalidad.
El
servicio de tranvía se efectuaría durante los meses de diciembre,
enero y febrero de cada año, es decir la época estival, con
un tren de ida y otro de vuelta que saldrían de los puntos
terminales cada media hora, de 5,00 a 8,00 hs. y de las 16,00 a
21,00 hs. en el mes de diciembre y de 6,00 a 9,00 hs. y de 15,00 a
20,00 hs. en los mese de enero y febrero. Estos horarios podían
ampliarse en caso de gran afluencia de público al balneario; como
así tambien de suspenderse en los días de mal tiempo.
Para
junio de 1923 la línea en cuestión estaba terminada, faltando
solo el cruce a nivel en el km 642,489 de la vía a Neuquén,
demorado por trámites con el F.C.S.
El
recorrido total de la línea del tranvía era de 4122 mts., ésta
se efectuó bajo la dirección técnica del ingeniero Domingo
Pronsato.
El
concesionario, en diciembre de 1923, inicia el servicio al Balneario, realizando
combinaciones con el tranvía eléctrico, en el puente Colón, en
calles Rondeau y Sixto Laspiur y/o en Roca y Sixto Laspiur.
En
la temporada de 1924 ofrecía una rebaja en las secciones popular
y especial del balneario, para el público que viajara por la línea
del tranvía, en el primer caso ida y vuelta con baño a $ 0,70, e
ida y vuelta con baño en la sección especial $ 1,00.
Además
cedía 30 pasajes gratis, diarios, excepto los feriados, a los
alumnos del Colegio Nacional, Escuela Nacional de Comercio y
Normal Mixta, para la concurrencia de los mismos a la pileta
popular del Balneario, "en
el deseo de asegurar en lo posible el sport, desarrollo físico y
estímulo de la juventud estudiosa", previo arreglo con
las autoridades de dichos establecimientos.
Tambien
ofrecía convoyes especiales, fuera de los horarios fijos, para
pic-nics u otras diversiones en el balneario.
Si
bien el tranvía al Balneario era utilizado por mucho público,
sobre todo por su costo reducido, la dificultad con que se
tropezaba era la ubicación de la estación en un lugar
periférico, por lo que, para mucha gente, llegar a la misma le
resultaba más honeroso, y con más pérdida de tiempo, ya que debía
tomar el tranvía eléctrico para realizar la combinación con el
pequeño tranvía.
Por
esta razón las personas que se desplazaban desde el radio céntrico
preferían hacerlo con el servicio de los ómnibus automóviles,
de los sres. Etulain y Boluña,
ya que con éstos hacían el viaje en forma directa y con
mayor rapidez.
Para
la temporada del año 1925, este tranvía no realiza ya el
servicio al Balneario.